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Nueva Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario en España: Implicaciones para el Sector Agroalimentario

El 20 de marzo de 2025, el Congreso de España aprobó la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, una normativa que busca reducir el desperdicio de alimentos en todas las etapas de la cadena alimentaria. Esta ley impone multas que oscilan entre 2.000 y 500.000 euros para quienes no cumplan con sus disposiciones.

Impacto en Bares, Restaurantes y Supermercados

Los establecimientos de hostelería, como bares y restaurantes, están ahora obligados a ofrecer a sus clientes envases para llevar la comida no consumida, fomentando así la reducción del desperdicio en el sector de la restauración. Por otro lado, los supermercados deben presentar frutas y verduras que estén próximas a su fecha de caducidad y donar sus excedentes a organizaciones sin ánimo de lucro.

Planes de Prevención y Sanciones

Todas las empresas alimentarias deben desarrollar planes específicos para evitar el desperdicio de alimentos, incluyendo alternativas viables y seguimiento periódico. Aunque las pequeñas empresas pueden estar exentas de algunas obligaciones, la ley establece sanciones significativas para quienes incumplan, con multas que varían según la gravedad de la infracción.

Reacciones del Sector Agroalimentario

La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) ha mostrado su apoyo a la prevención de pérdidas, pero ha criticado el estricto régimen sancionador, señalando que la ley no aborda el problema desde la perspectiva de los hogares.

Beneficios Sociales, Ambientales y Económicos

La implementación de esta ley busca no solo reducir el desperdicio alimentario, sino también promover beneficios sociales, ambientales y económicos. Al incentivar la venta de productos de proximidad, ecológicos y de temporada, se espera fomentar una economía circular y sostenible.

La aprobación de la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario representa un paso significativo hacia la sostenibilidad en el sector agroalimentario español. Aunque su implementación requerirá ajustes por parte de los distintos actores de la cadena alimentaria, los beneficios a largo plazo podrían ser sustanciales para la sociedad y el medio ambiente.